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    El agua caliente y la calefacción muy alta tienen consecuencias no muy buenas para tu piel.

    ¿Algúna vez les pasó que salieron de la ducha y se aplicaron un producto y su piel tomo color o temperatura?

    Muchas veces limpiamos nuestro rostro con agua de la ducha directa con una elevada temperatura, lo cual perjudica la capa externa de la piel, sobretodo en pieles sensibles con tendencia a la rojez y rosácea. La piel se irrita lo que se manifiesta con una reacción frente a un producto cosmético, o la piel se reseca, hay descamación fina, sensación tirante o picazón, junto con una coloración rojiza de mejillas y nariz. Lo mismo ocurre con el invierno y los ambientes calefaccionados en excesos, que producen deshidratación en la piel.

    Nuestro consejo es esperar siempre unos 20 minutos luego de aplicar cualquier producto, evitar las duchas con agua muy caliente y tratar de calefaccionar nuestra casa con una temperatura media. Además, ayuda a eficientizar el consumo y de esta manera cuidamos el medioambiental.

     

    Ojalá este tip las pueda ayudar 🙂